Cuando el médico nos dice que tenemos grasa en el hígado, nos alarmamos. No es para menos pero en la mayoría de los casos se puede revertir e incluso recuperar el estado de normalidad.

La acumulación de grasa en el hígado es la enfermedad hepática más común en  la sociedad occidental. Una dieta pobre en fibra, con abundantes azúcares simples, mucha grasa de origen animal en nuestros menús y el alcohol, son aliados de esta patología.

Los síntomas que pueden delatar un hígado graso son: hinchazón abdominal después de comer, digestiones pesadas, e incluso, fatiga crónica.

El control de las calorías de la dieta y favorecer la pérdida de peso en personas con sobrepeso y obesidad es básico para conseguir hacer desaparecer la grasa de nuestro cuerpo y de nuestro hígado.

Recomendaciones nutricionales para combatir el hígado graso.

  • Aumentar el consumo de fibra: la fibra retrasa el vaciamiento gástrico. Esto provoca una gran sensación de saciedad que contribuye a controlar el apetito.Tomar el pan integral, igual que el resto de cereales. Sustituir los cereales de desayuno por muesli o por copos de avena o maíz al natural, sin azucarar. Incluir legumbres, según tolerancia, entre 2 y 3 veces por semana, añadir las verduras a cada comida. Las de hoja verde son idóneas para la protección hepática.
  • Sin azúcares simples: una alimentación rica en azúcares simples aumenta el nivel en sangre de triglicéridos y ácidos grasos libres, lo cual conduce a esteatosis hepática. Estos azúcares se concentran de forma mayoritaria en el propio azúcar usado para endulzar o se añaden a alimentos procesados azucarados (bollería, chucherías, refrescos, zumos…), pero también están presentes en alimentos que son dulces por naturaleza, como las frutas.Aprender a cocinar dulce sin recurrir a la adición de azúcar. Como endulzante se puede emplear la estevia. Incluso, será conveniente limitar de forma temporal el consumo de fruta fresca por su aporte de fructosa a la dieta.
  • Menos grasas «malas»: un exceso de grasas dificulta y disminuye el metabolismo de esa misma  grasa, por lo tanto, aumenta de la concentración de enzimas hepáticas y de ácidos grasos libres en sangre. El consumo en exceso de grasas saturadas y de grasas trans, aumenta el riesgo cardiovascular, Algo que agravaría cualquier patología hepática.consumiremos solo lo justo de aceite de oliva virgen extra (rico en ácidos grasos monoinsaturados),  y evitaremos  alimentos ricos en grasas saturadas (leche entera, nata, quesos, mantequilla, embutidos, tocino, carne grasa, bollería y repostería industrial que contenga aceite de coco o de palma).
  • Nada de alcohol: el alcohol es un tóxico para el hígado. Dañaríamos aún más el órgano y dificultaríamos la curación.Eliminaremos el consumo de todo tipo de bebidas alcohólicas, incluidas las de baja graduación, como la cerveza, el vino, la sidra, el champán o el cava.
  • Los protectores del hígado, Omega-3: Con un bajo consumo de omega-3 nos provocará un aumento de la síntesis hepática de grasas, un aumento de la captación hepática de ácidos grasos libres circulantes y una disminución de la oxidación de ácidos grasos.La suma de estos tres factores empeora la esteatosis hepática. Un aporte adecuado de omega-3 (puede ser extra, en forma de complemento nutricional) es necesario para contrarrestar los efectos inflamatorios de las grasas saturadas y trans, así como para reducir la esteatosis hepática. Sirve como complemento protector de afecciones cardiovasculares, ya que el hígado graso se considera un componente más del síndrome metabólico. Incluiremos pescados azules, que al contener más grasa no siempre se toleran bien, por la dificultad inherente a la enfermedad para metabolizar las grasas. El nutricionista  será quien debería  valorar la necesidad de tomar un complemento de ácidos grasos omega-3, así como la dosis y la duración del tratamiento complementario.

higado

La dieta protectora del hígado ha de reducir las grasas a menos del 25% del aporte de calorias totales (40g/día).
Se toleran mejor las grasas vegetales.
No comer fritos
No comer comidas flatulentas: legumbres, col, coliflor, alcachofa, cebollas.
Tratar el estreñimiento ya que es bastante frecuente
Comer lentamente y masticar bien los alimentos, para digerirlos mejor.
Aconsejable tomar los alimentos calientes

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