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DIETA

El peso según la edad

febrero 6, 2021

A la hora de elegir un programa de alimentación saludable y de pérdida de peso, es necesario considerar varios parámetros clave: el estado de salud de la persona, el sexo, el estilo de vida y la edad. Con respecto a esta última, no podemos olvidar que nuestras exigencias alimenticias cambian notablemente en cada una de las fases de la vida.

Durante la infancia se necesita un aporte importante de proteínas y de calcio (entre otras  tareas, fundamental para la formación y desarrollo de los huesos), así como también son muy importantes el hierro, las sales minerales y las vitaminas.

Superado la adolescencia, la necesidad calórica disminuye. Si no se realiza actividad física y se sigue comiendo de la misma forma de antes, puede originar un aumento de peso. Por esa razón es fundamental combinar una alimentación variada, equilibrada y sin exceso de grasa y con ejercicio.

A los 20: Es la etapa ideal para comenzar una rutina de buenos hábitos alimenticios. Se necesita una buena cantidad de minerales y también de proteínas para el desarrollo de la masa muscular. Hay que comer grasas de origen vegetal y aumente el consumo de hierro, de vitaminas B y C (para fortalecer su sistema de defensas) y de lácteos bajos en grasa. No hay que saltarse ninguna comida. De vez en cuando algún caprichito en forma de pizza o una hamburguesa. Desayunos completos (y esto incluye un lácteo, como aporte del calcio que necesitará en las décadas siguientes).

A los 30: Un buen número de mujeres  se convierten en madres durante esta década. Aumentaremos pues las fuentes de ácido fólico y vitamina C. El trabajo dentro y fuera de casa, el agobio hormonal y el estrés suelen traducirse en aumento de peso.
Hay que reducir la cantidad de comida que ingiere, procurando alimentos más sanos y naturales. No esperar a que la situación se salga de control. Siempre será mejor perder 2 o 3 kilos que 4 y más.
Obligatorios: ensaladas sin aderezos, atún y otros pescados ricos en Omegas. Verduras salteadas y cinco porciones de frutas al día, imprescindibles. Cereal al desayuno para proveer a su organismo de fibra. Alimentos ricos en calcio y en hierro (este mineral se pierde con las menstruaciones). Preparaciones y cocinados al vapor o a la parrilla. Mucha agua. Y sobre todo, mejor no embutidos ni harinas procesadas o precocinados.

A los 40: Entramos a una de las etapas más  placenteras y enriquecedoras de la vida. Pero también entramos en  la etapa más crítica con respecto al peso. Nos cuesta muy poco cada año aumentar unos kilos de más pero perderlos será cada vez más difícil. Además el organismo comenzará a experimentar los primeros cambios hormonales. Prevenir el efecto de los radicales libres sobre nuestro cuerpo, ayudará a paliar el envejecimiento prematuro las células. Por ese motivo es importante una alimentación rica en antioxidantes. Comer  las cinco porciones diarias de verduras y cinco de frutas, es básico. Preferir el pescado al vapor o a la parrilla (sin aderezos ni salsas). El aporte de frutos secos debe ser en poca proporción. Aumentamos el consumo de alimentos ricos en vitaminas A y D (huesos)  y disminuimos la sal (de retención de líquidos).

A los 50:  Llega un momento de importantes cambios en cuanto al funcionamiento de su organismo. El sistema digestivo comenzará a moverse con lentitud, así que duplicaremos la cantidad de fibra (presente en cereales integrales, frutas y vegetales). Optamos por productos específicos que favorezcan el movimiento intestinal y evitar el estreñimiento. El metabolismo trabaja más despacio a la hora de quemar grasas. Debemos reducir drásticamente el consumo de alcohol, de sal y de harinas (estas, en especial antes de acostarse).

Debido a la disminución de la actividad metabólica, necesitaremos 200 calorías menos al día respecto a etapas anteriores. Aumentamos en 250 ml de leche al día o dos yogures (más calcio para prevenir osteoporosis) Para disminuir el riesgo de enfermedad cardiovasculares comeremos cambiando las grasas animales por vegetales. Nos fijamos en tomar alimentos ricos en bioflavonoides (cítricos, cerezas, cereales integrales), que no solo combaten la ansiedad y los cambios de humor, sino que ayudan a mantener la elasticidad de la piel.

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Si tenemos en cuenta estas consideraciones, no tenemos porque temer aumentar el peso según la edad.

DIETA NOTICIAS

Pon un nutricionista o dietista en tu dieta

abril 22, 2019

Pon un nutricionista o dietista en tu dieta. ¿Porqué? Igual leyendo esto respondemos la cuestión.

Hoy en día mantenerse en un peso sano es un reto. El entorno, en que vivimos propicia más que nunca la obesidad. Es el problema sanitario más grave en Europa en si mismo. Aumenta el riesgo de padecer otras enfermedades crónicas (cardiovasculares, diabetes tipo ll, determinados cánceres). Por tanto, es la principal y mayor causa de mortalidad en los países desarrollados.

Tenemos tanta cantidad y variedad de alimentos que es difícil no caer en el placer de tomarlos todos y a deshora. Vivimos en la paradoja de estar casa día más alimentados y, al mismo tiempo, estar desnutridos.

¿Cuando y cómo podemos ayudar los dietistas-nutricionistas?

Trabajamos cada día en proporcionar pautas que incorporen a la dieta hábitos saludables, consejos nutricionales. controlamos el peso en función de la edad, etapa de vida, sexo…, descubrimos desequilibrios en la dieta y ayudamos a los facultativos a hacer un seguimiento de la dieta del paciente intentando agradabilidad y confort en ella.

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Algunas situaciones en los que “comer con un nutricionista o dietista” sería interesante:

– Si tu vitalidad falla un poco, estas desmotivado o sientes fatiga crónica.

Problemas intestinales como malas digestiones, diarrea, estreñimiento, mal aliento.

Retención de líquidos.

– Trastornos en el sueño.

– Nerviosismo, irritabilidad o estrés.

– Incremento del rendimento deportivo.

– Falta de concentración y pérdida de memoria.

Caída del pelo o falta de vitalidad capilar.

– Hipercolesteronemias o dislipemias.

Menopausia, embarazo y síndrome premenstrual.

– Artritis y problemas óseos.

Diabetes, celiaquía, alergias, intolerancias.

Pon un nutricionista o dietista en tu dieta y verás lo que esta profesión lleva implícita en tu salud, en cualquiera de los  campos donde sea posible ejercerla. Estamos cerca de ti ayudándote tanto en la educación alimentaria y nutricional, como, acompañándote mientras subes o bajas de peso.

DIETA

Mamá, ¿qué comemos hoy?

junio 8, 2018

A veces parece que nuestros bebés nos quieren hablar y decirnos: “Mamá, ¿qué comemos hoy? Si, una de las preguntas que más nos harán nuestros hijos durante toda la vida. Pero también, una de las preguntas que más nos hacemos las mamis. Ya seamos novatas o no, siempre tenemos alguna duda.  ¿Cuando es conveniente y porqué, introducir unos u otros alimentos en la dieta del bebé.

A partir de los 4-5 meses de edad debemos empezar a introducir algunos alimentos sólidos en la dieta del bebé. Sus órganos maduran. Aumentan y mejoran las secreciones gástrica. La motilidad intestinal y la respuesta inmunológica también se incrementan. A los 6 meses el pequeño tiene capacidad de transportar y tragar alimentos. A esta edad hay un aumento de la secreciones biliares y pancreáticas. Aumenta la capacidad de digestión y absorción de alimentos más complejos. En bebés con riesgo alérgico la introducción de otros alimentos se debería retrasar hasta los 7 meses, y hacerlo de modo muy escalonado.

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Las frutas (excepto melocotón y las que tienen pepitas), guisantes, zanahorias, judías verdes, patata, pavo, pollo, conejo, ternera, son las primeras que introduciremos (4-5 mes de vida). Entre los 7-8 meses añadiremos nabos, coles y otras verduras. Sobre 8 y los 9 empezaremos con el cordero, pescado blanco, yogur, yema de huevo. A partir de los 11 meses o el año pueden ya tomar cerdo, jamón cocido, pescado azul, legumbres. Al año el huevo ya puede comerse entero (clara y yema). A partir del año y medio pueden ya comer algún embutido, charcutería y marisco. Entre los 2 años y medio y los 3 ya prácticamente comen de todo incluso algún fruto seco y frutas con pepitas (siempre ante la vigilancia de algún adulto).

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La incorporación debe ser secuencial y progresiva. Intervalos de varios días entre dos nuevos alimentos nos permitirán detectar posibles intolerancias. Hay que dar tiempo al bebé a acostumbrarse a los nuevos sabores.

Toda teoría la podemos “aprender” o poner en práctica, pero lo más importante es que la  “viváis”. Dejad que toquen, huelan, manoseen,… algunos de esos alimentos. Experimentar junto a vuestro hijo como nota las texturas y como descubren sabores nuevos, es todo un lujo.

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